Santiago de Chile ha sido reconocido como el mejor destino urbano de América del Sur en los World Travel Awards 2024. En su recorrido por la capital, EL PAÍS destaca puntos clave, incluyendo el barrio Yungay, conocido por su rica historia y atractivos como el Museo Taller y la Peluquería Francesa.

Barrio Yungay

Cercano al centro de Santiago, el barrio Yungay –donde de actualmente vive el presidente Gabriel Boric– se fundó en el siglo XIX y fue uno de los primeros lugares de la capital que se urbanizó. Por muchas décadas, sus grandes casonas alojaron a la intelectualidad chilena y, tras un declive, hoy busca transformarse en un epicentro de la cultura y las artes.

En la intersección de la calle Compañía de Jesús con Libertad está el  Museo Taller, que conecta cuatro casas construidas a comienzos del siglo XX. El museo fue creado en 2018 por el empresario y coleccionista Francisco Dittborn, quien lo proyectó como un lugar para rescatar el oficio de la carpintería, y luego añadió un área de impresión manual. Hay más de 800 herramientas a la vista del público y, Marcela Bañados, curadora y directora de contenidos, dice que es “un museo de manos adelante”, donde todos se mira, se toca y se usa. El enfoque, comenta, es “unir una colección de cultura material con la educación”. En cada sala se explica qué función cumplen las herramientas para así “glorificar la belleza de los procesos”. Tras la visita, las personas pueden llevarse a sus casas objetos elaborados por ellos mismos en un barrio que “mantuvo la mixtura de clases sociales”, dice Bañados, que en muchos lugares de Santiago se perdió.

Uno de los sitios más icónicos para comer en el sector es la Peluquería Francesa, fundada en 1868. Ubicada a tan solo pasos del Museo Taller, es un que lugar que permite engañar al cerebro y hacerlo creer que viajó en el tiempo. En el ingreso aparece el histórico salón de barbería y de cortes pelo, atendido por peluqueros vestidos con delantal blanco. Pero desde hace dos décadas, Cristián Lavaud, que pertenece a la quinta generación de los dueños, incorporó un restaurant, lleno de artilugios de tiempos pasados. “Nuestra peluquería se caracteriza porque hemos ido manteniendo el oficio, ofreciendo los cortes clásicos, esos que no pasan de moda”, comenta Lavaud, quien invita a revisar un menú donde se ofrecen platos como pollo al vino, lengua de vaca en salsa de almendras y pato a la naranja.
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